La auditoría interna proporciona a la dirección y al directorio una visión objetiva sobre la eficacia de los controles, la gestión de riesgos y el cumplimiento normativo dentro de la organización.
Según el Instituto de Auditores Internos (IIA), la auditoría interna es una actividad independiente y objetiva de aseguramiento y consulta, concebida para agregar valor y mejorar las operaciones de una organización. Ayuda a cumplir los objetivos aportando un enfoque sistemático y disciplinado para evaluar y mejorar la eficacia de los procesos de gestión de riesgos, control y gobierno.
En Argentina, la práctica de auditoría interna se rige por las Normas Internacionales para el Ejercicio Profesional de la Auditoría Interna (NIPEAI) del IIA y, en el ámbito de la auditoría externa de estados financieros, por las Normas Internacionales de Auditoría (NIA) adoptadas por la FACPCE.
El Committee of Sponsoring Organizations of the Treadway Commission (COSO) publicó en 2017 la versión actualizada de su marco de Gestión de Riesgos Empresariales (ERM), que organiza el control interno en cinco componentes interrelacionados:
El conjunto de normas, procesos y estructuras que constituyen la base del control interno de la organización. Incluye la integridad, los valores éticos y la competencia de su personal.
Proceso dinámico e iterativo para identificar y analizar los riesgos relevantes para el logro de los objetivos. En Argentina, incluye riesgos específicos como cambios regulatorios de AFIP, fluctuaciones cambiarias e inflación.
Acciones establecidas a través de políticas y procedimientos para mitigar los riesgos identificados. Incluyen controles preventivos, detectivos y correctivos sobre los procesos financieros y operativos.
Sistemas para identificar, capturar y comunicar información relevante de manera oportuna. Comprende los sistemas contables, los informes de gestión y los canales de comunicación interna y externa.
Evaluaciones continuas o puntuales para verificar que cada uno de los cinco componentes del control interno está presente y funcionando correctamente. Incluye el rol de la auditoría interna.
Un proceso de auditoría interna bien estructurado sigue cuatro fases fundamentales:
Definición del alcance, objetivos y enfoque de auditoría. Evaluación de riesgos preliminar y elaboración del programa de trabajo. Selección de muestras representativas.
Aplicación de procedimientos de auditoría: inspección documental, observación, confirmación, recalculación y procedimientos analíticos. Documentación en papeles de trabajo.
Redacción del informe de auditoría con hallazgos, riesgos identificados, recomendaciones y plan de acción acordado con los responsables del área auditada.
Verificación del cumplimiento de las recomendaciones formuladas. Evaluación del estado de implementación de los planes de acción acordados.
Los relevamientos de auditoría interna en el contexto empresarial argentino revelan patrones recurrentes de debilidades de control:
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